Facciones en Planescape: (VII) la Guardia del Destino

Facciones en Planescape: (VII) la Guardia del Destino

 
Bienvenidos al séptimo de una serie de artículos de trasfondo sobre Planescape: se trata de la traducción del capítulo 3 del entorno de campaña de Planescape para D&D 3.5 realizado por la gente de Planewalker.es (página ya desaparecida). Comenzamos a analizar cada facción en detalle. Hoy, la Guardia del Destino.
 


Ely Cromlich estaba de pie a bordo del barco. Estaba gritando de dolor, su naturaleza demoníaca y viviente traicionada por la herida. Aunque el barco zozobró, se mantuvo fuertemente agarrado pese a su único brazo. Pero la visión del vacío le tentó. Desde que la pura aniquilación lo había tocado, había soñado con su destrucción... con Pentar... y se dio cuenta de que esta era su única oportunidad de ser nada en absoluto. Dando un paso fuera de la nave mientras sus aliados gritaban, supo que el enorme campo de negrura que se alzaba frente a él era mucho más que un simple arma.
Era el principio del fin. 

La Guardia del Destino rinde homenaje a la entropía, creyendo que es la única cosa constante en el Multiverso. Algunos se protegen de la entropía, mientras que otros protegen a la entropía de aquellos que intentan detenerla. Pero están unidos en su creencia en un constante declive, en que el Multiverso alcanzó su máximo esplendor en el momento de su creación, y desde entonces es un camino cuesta abajo. Muchos Poceros son mercenarios y guerreros, dedicándose a oficios centrados diariamente en la destrucción, pero otros se aproximan de forma más sutil mediante la magia, la piedad u otros medios.  

Filosofía: La entropía es la única verdad. Todo se cae a pedazos. 
Apodos: Poceros, Hundidores (Polvorientos, Cenicientos, Salados, Vacíos) 
Cuartel general: Planos cuasielementales negativos 
Principales razas: Humanos, tieflings, Zénitres.  
Principales clases: Guerreros, pícaros, magos.  
Fáctol: Ninguno 
Miembros prominentes: Devland (LN macho semi-elfo Guerrero16 Ceniciento), Nagaul (NB hembra enana Clérigo12 Vacía), Pereid (LN hembra humana Pícara20 Polvorienta), Roth (CN macho tiefling Guerrero15 Salado), Spragg (LB macho humano Experto10/Guerrero 5) 
Alineamiento: Cualquiera  
Símbolo: Un cráneo de animal con cuernos y espinas sobre un campo azul, rodeado por un anillo amarillo. 

FILOSOFÍA 
Un sólo ideal guía a la Guardia del destino: todo se cae a pedazos. La única verdad del Multiverso es que algún día terminará. De hecho, se está terminando cada minuto de cada día, con cada copo de óxido, cada cuerpo envejeciendo y cada poder desvaneciéndose. Está pasando a gran escala. Nada puede pararlo, incluso aunque toda la peña lo intentase a la vez. Por cada dedo que aprietes para que no salga el agua, otra grieta se abrirá por la presión. Mucha peña se enfurece ante la entropía, o intentan detenerla. La Guardia del Destino toma el camino opuesto. ¿Por qué esperar? ¿Por qué no ayudarla? Es esta aceptación de la entropía la que lleva a pensar a la mayoría de la peña que los Hundidores están locos o peor. La verdad es que las razones por las que un tío puede querer acelerar el final pueden ser muy variadas, y no todas ellas maléficas. Algunos piensan que el Multiverso es imperfecto, y ese estado debe ser revertido reiniciándolo. Otros creen que los mortales y los Poderes tienen una tendencia a alargar antinaturalmente el periodo de vida de los planos, y estos Poceros tratan de remediar el daño que esta “preservación” causa. Algunos simplemente quieren ver el final del Multiverso durante su vida, y tomar parte en ese evento final de la historia de los planos. Otros están inspirados por la desesperación y el caos que la entropía lleva a sus vidas, y dejan que se enraíce permanentemente en sus almas. Sean cuales sean sus razones, están unidos en la creencia de que el Multiverso se cae a pedazos, y negar ese final es negar su propósito.
 
La Guardia del Destino, sin embargo, y de acuerdo con su tendencia a romper y dispersar otras cosas, se ha roto y se ha dispersado. Actualmente cuatro sectas mayores se llaman a sí mismas la Guardia del Destino, cada una representando un punto de vista particular acerca de la filosofía de los Poceros. Antes de la Guerra de las Facciones sólo había tres sub-facciones, de acuerdo a la Regla del Tres. Pero cualquier Hundidor te dirá que es fácil que tres trozos lleguen a ser cuatro, y maldita sea la tradición.

La fracción que más ha crecido es la Guardia del Destino de la Ceniza. Un número de Guardias del Destino liderados por Spragg han abrazado la creencia de que las cosas se están acabando demasiado rápido, señalando a la Guerra de las Facciones como un ejemplo para todos aquellos Hundidores que piensen diferente. Quizá estremecidos por la destrucción desencadenada durante la guerra, estos Cenicientos no ven la decadencia rápida con tanto amor como la veían antes. Aunque creen de todo corazón que el Multiverso tiene su propio camino hacia la aniquilación,, han empezado a pensar que no es correcto tratar de acelerar ese final, y que puede causar innecesariamente daño a los planos. Uno de sus miembros más antiguos, Devland, simplemente hizo un gesto hacia la ceniza que rodeaba su ciudadela, y señaló que ya hay suficiente entropía. Además, si la facción desaparecía, ¿quién iba a ayudar a la entropía cuando lo necesitase? Si bien la mayoría de sus esfuerzos en este momento se están poniendo en sanar sus propias heridas y unificar su facción, también buscan frenar a los miembros más radicales de su facción, así como ralentizar la hemorragia planar que creen que la Guerra de las Facciones ha comenzado.

Aunque antaño fueron la fracción más grande, la entropía ha tomado fuerza en el grupo ahora conocido como la Guardia del Destino de la Sal, y su número disminuye debido a sus propias acciones destructivas. Estos tíos creen que la entropía debe acelerarse lo más rápidamente posible. Siguen la visión que tenía su líder perdida, Pentar, que antes los guiaba, y que ahora continúa Roth, el heredero de ese legado. Aunque no se preocupan demasiado de los ciclos naturales de descomposición, asumen un papel activo vendiendo armas e información a ambos bandos de la Guerra de Sangre, con la intención de intensificarla. También creen que cualquier Hundidor que no suscriba su punto de vista es una pálida burla de lo que debería ser un Guardia del Destino. Ahora mismo, sus mayores oponentes son los Cenicientos, la Guardia del Destino de la Ceniza, y han estado muy cerca de eliminar completamente a la fracción de Spragg. Aunque son vistos como peligrosos maníacos por muchos miembros de la organización, pocos pueden poner en duda su dedicación... y su enorme arsenal bélico, buena parte del cual fue “liberado” de la Armería de Sigil.

El punto de vista más moderado es el de la Guardia del Destino del Vacío, que piensa que la entropía está siguiendo su pauta correcta, y que la Guardia del Destino sólo debe considerar intervenir en algunos casos concretos, o no intervenir en absoluto. Liderados por Neraul, son la segunda fracción más grande de la Guardia del Destino, y se han aliado con los Cenicientos con el objetivo común de restaurar la fuerza de la facción. De hecho, sino fuese por sus esfuerzos,la facción hubiese desaparecido hace tiempo. Por supuesto, puede que en una década estén trabajando para detener el crecimiento de la facción... si es que aguantan tanto tiempo.

La Guardia del Destino del Polvo es mucho más ecléctica, sin tomar partido por una u otra visión de la entropía. En lugar de eso, están unificados por el hecho de que la entropía ha enraizado en sus almas. Liderados por Pereid, son la fracción más grande de la Guardia del Destino, y muchos son tan caóticos como los Xaositectos, e incluso algunos están innegablemente locos. Muchos fueron heridos durante la Guerra de las Facciones u otros conflictos, y sus cuerpos aún están marcados y desfigurados por las cicatrices. Una creencia reciente entre los miembros de esta facción es que la entropía debe internalizarse, que sólo aquellos que llevan su marca, de una forma u otra, pueden comprenderla realmente. Están divididos entre quienes creen que la entropía actúa muy rápido, quienes creen que lo hace al ritmo correcto y quienes creen que actúa muy lentamente, pero es su creencia en la entropía interna la que los unifica.


BREVE HISTORIA
Pocos conocen la historia anterior a la Gran Convulsión de la Guardia del Destino. Pereid, la Señora del Destino del Polvo, ha escuchado rumores acerca de que la Guardia del Destino es en realidad anterior al propio Multiverso, y tiene la labor de terminar con él... por su propio bien, añadiría Pereid. Por supuesto, la cruda realidad es que es la más lunática de entre un montón de lunáticos, pero la idea se ha extendido a través de las filas de la facción hasta cierto grado. Creen que la creencia de sus predecesores se ha preservado de algún modo, y continúan creyéndolo, considerándose proveedores de una fuerza natural del Multiverso.

Los registros más minuciosos apuntan a la formación de la facción durante la propia Gran Convulsión. Los documentos de los Jefes cuentan que la Guardia del Destino se formó a partir de media docena de cultos apocalípticos que veían la Gran Convulsión como un signo de que el Multiverso se enfrentaría a su destrucción en poco tiempo. Unidos por su creencia de detener ese final, sobrevivieron para convertirse en una de las quince facciones que controlarían Sigil durante seiscientos años. Volviéndose más organizados tras la Gran Convulsión, tomaron el papel de guardias de la Jaula, patrullando la ciudad contra la “perdición”.

Siglos después, un tío muy carismático conocido como Molluus inició un cambio en la facción. Clamó que era la “perdición”la que necesitaba protección, que la entropía había sido dejada de lado a la luz del nuevo orden de la Dama. Atrajo a un número de pequeñas sectas y a aquellos individuos de larga vida que se sentían alienados por la Gran Convulsión, algunos de ellos profundamente amargados por la desaparición de su facción. Era común que muchos tuviesen como objetivo vengarse de las otras facciones y destruir completamente Sigil. La Guardia del Destino se dividió, y pronto quedó claro para facciones como el Harmónium y la Fraternidad del Orden que los Hundidores no estaban capacitados para llevar a cabo sus tareas como guardianes de Sigil. Ciertamente, las acciones de la secta de Molluus apoyaban este punto de vista, y sus seguidores comenzaron a organizar revueltas y motines contra los que llamaban “los perros falderos de la Dama”. Sorprendentemente, la Dama del Dolor no tomó ninguna represalia contra la peña que se quejaba de ella.

La guerra estalló entre la Guardia del Destino y el Harmónium, con otros grupos apoyando a una u otra facción. Sin embargo, el Harmónium tenía la superioridad numérica de su parte, y forzó a los Hundidores a retirarse a la Armería, donde se refugiaron durante meses. Incluso aquellos que previamente habían protegido la ciudad contra la “perdición” fueron señalados y acusados por el Harmónium, y se vieron forzados a elegir entre unirse al grupo de Molluus o perecer a manos de los Cabezones. Durante meses la Guardia del Destino atacó las instituciones de Sigil, hasta que los otros fáctols votaron en el Parlamento a favor de revocar el estatus de la Guardia del Destino como facción. Aunque Molluus tenía intención de continuar la guerra aún sin tener estatus de facción, él y sus seguidores se desvanecieron repentinamente. Con esta amenaza pendiendo sobre sus cabezas, y mentes más calmadas dirigiendo la facción, la Guardia del Destino fue forzada a firmar un pacto de sangre en el que se comprometían a no instigar nunca más una guerra en Sigil.

Después de aquello, la Guardia del Destino asumió el deber de crear y distribuir armas en Sigil, una tarea acorde con su filosofía. La facción aún se encontraba dividida, y de hecho nunca más han vuelto a estar unificados. Los miembros más antiguos creían que la entropía era algo que debía ser ralentizado, prevenido, puesto que se estaba moviendo muy rápido; mientras que los miembros más jóvenes creían que Molluus estaba acertado, aunque hubiese tomado un camino incorrecto. Decidieron aceptar su papel para acelerar la entropía y la decadencia, aunque de una forma más sutil que Molluus. Finalmente, algunos creían que ambos bandos estaban equivocados, que el Multiverso se estaba desmoronando al ritmo correcto y que era mejor estudiar caso a caso, podando cuando no hubiese suficiente entropía y preservando cuando hubiese demasiada. Se convirtieron en una especie de balanza del equilibrio dentro de la facción, acorde a la Regla del Tres, continuando así hasta hace bien poco tiempo.

La última fáctol de la Guardia del Destino, Pentar, se encontraba en línea con las antiguas ideas de Molluus. Votada por los Señores del Destino para el liderazgo por su fanatismo y su talento para la destrucción, Pentar apoyaba acelerar la entropía mediante cualquier medio posible. Con este objetivo en mente, solamente apoyó a aquellos Hundidores que compartían su punto de vista, reclutó al medio-tanar'ri Ely Cromlich, financió la construcción de los Barcos del Caos (una invención de destrucción masiva creada por los tanar'ri y la Guardia del Destino) y se lanzó a la guerra contra la Gran Marcha de los Modrones. El apoyo a su punto de vista dentro de la facción creció rápidamente hasta hacerse mayoritario. Muchos se veían inspirados por la devoción de Pentar, y aquellos que se opusieron encontraron un final rápido y terrible. Sin embargo, muchos de sus planes quedaron inconclusos cuando fue enlaberintada por la Dama del Dolor al inicio de la Guerra de las Facciones.

La Guardia del Destino culpó al Harmónium y a los Sensibles por la desaparición de Pentar, y la amenaza de que se avivase el conflicto hizo que el Harmónium demandase a la Guardia del destino que abandonase la Armería y entregase todas las armas en su poder. La Guardia del Destino se negó, y acabó estallando una batalla entre los Hundidores y Anarquistas por un lado, y el Harmónium y los Mártires por el otro. La Armería fue destruida, Ely Cromlich -en ese momento al mando de la Guardia del Destino- quedó mutilado cuando las Esferas de Aniquilación que se guardaban en la Armería se liberaron... y la Guerra de las Facciones dejó a los Hundidores con un recuento de bajas mayor que el de ninguna otra facción.

Buena parte de la Guardia del Destino, tras la Guerra de las Facciones, planeó escapar hacia las ciudadelas de la facción en los planos cuasielementales negativos. Los habitantes de Sigil no les guardaban mucho afecto, y carecían de un liderazgo que los cohesionase más allá de los Señores del Destino. Por supuesto, sin los portales de la Armería, tuvieron que regresar a sus ciudadelas por el camino largo... y no todos estaban de acuerdo en cuál de los Señores del Destino debía ser informado primero. Pese a todo, donde hay voluntad, hay un camino, y muchos se encontraron desprendiéndose con gran dolor de sus amadas armas a cambio de un pasaje en un buque de los genios... o muriendo al tratar de hacer el viaje por el camino duro.

Toda la facción esperaba que los Señores del Destino tomasen decisiones sobre el futuro de la Guardia del Destino, y decisiones tomaron -sólo que no las mismas. Roth, Señor del Destino de la Sal, que había estado haciendo tratos con los demonios durante algún tiempo, no estaba interesado en una “nueva dirección” para la facción. Mucha de la vieja guardia de la facción se posicionó con él, incluyendo al ahora mutilado Ely Cromlich. Neraul, Señora del Destino del Vacío, terminó siendo la anfitriona de Spragg y de todos aquellos que le siguieron. Spragg ofreció su dirección -una de contra-entropía- a la Señora del Destino, y fue rechazado después de una larga deliberación. Tras el largo viaje hasta la ciudadela de Pereid, Spragg y sus seguidores discutieron en buena medida el asunto con ella. Pero justo cuando pensaban que habían ganado a la Señora del Destino del Polvo para su causa, otro grupo de Hundidores llegó y discutió en privado con Pereid, después de lo cual Spragg y su grupo fueron expulsados del lugar a punta de espada. No fue hasta que hablaron con Devland, Señor del destino de la Ceniza, que hallaron un aliado.

Esto dividió a la Guardia del Destino en dos grupos: aquellos que estaban con Spragg y aquellos que estaban con Ely Cromlich. El conflicto era inevitable (y estalló rápidamente), con Roth y Ely -y una horda de tanar'ri tripulando su Barco del Caos -demostrando en la puerta de la ciudadela Exhalus su intención de aniquilar a sus hermanos “traidores”. El asalto a la ciudadela desmoronada fue feroz, y los Cenicientos no tuvieron más remedio que huir. Mientras el Barco del Caos desgarraba la ciudadela, el secreto de las cualidades entrópicas de ésta quedó revelado: era el hogar de una esfera de aniquilación más grande que ninguna otra de la que hubiera registros. Por razones desconocidas para todos excepto para él mismo, Ely Cromlich saltó de la nave hacia la esfera. Además, la esfera se agitó y se abalanzó sobre el Barco del Caos, destrozándolo y matando a la mayor parte de los invasores Salados. Con los Cenicientos y los Salados quebrados, parece que la Guardia del Destino ha alcanzado una nueva situación estable... aunque algo intranquila. La Guardia del Destino de la Ceniza se ha retirado a la ciudadela Cavitius desde entonces, donde parece que han encontrado un nuevo hogar pese a los espíritus inquietos de los muertos que allí moran.

Aunque actualmente la Guardia del Destino no tiene un líder claro, Spragg ha destacado durante el conflicto y la responsabilidad que ha descansado sobre sus hombros durante los últimos años. Lejos de lo que una vez fue -el tembloroso asistente personal de Ely Cromlich-, ahora es lo más cercano que la facción tiene a un nuevo fáctol. Aunque no tiene el control de toda la facción -y está lejos de tenerlo-, tiene dos poderosos aliados en Devland y Neraul, y parece que frecuentemente Pereid se posiciona a su lado, aunque ella es voluble, en el mejor de los casos. Sin embargo, Roth continúa firmemente oponiéndose a él, a veces de forma violenta.


OBJETIVOS
La Guardia del Destino ha vuelto, finalmente, a tener influencia en los Planos Exteriores una vez más, y las cuatro fracciones buscan nuevos miembros, alianzas y cosas que necesiten romperse. Han comenzado a debatir sobre lo que queda de sus antiguas alianzas, y varios asaltos de los Salados al Harmónium han cristalizado en odio entre los Cabezones y los Hundidores una vez más, para disgusto de los miembros más moderados de la facción. Está claro que la Guardia del Destino está metiendo ruido en los Planos Exteriores, e incluso en Sigil.

Los Cenicientos han estado muy ocupados asegurando su propia supervivencia, aunque parece que por fin tienen una oportunidad de mirar a los Planos Exteriores y ponderar sus planes a largo plazo. Muchos se preguntan cómo han sido capaces de establecerse en la ciudadela Cavitius -un lugar corrompido con espíritus oscuros y magia necromántica- con relativa facilidad. Sin embargo, lo oscuro del asunto permanece oscuro para todos, salvo para Spragg, Devland y un puñado de Poceros de alto rango.

Los Salados han dedicado sus esfuerzos a asegurarse de que las heridas de la Guerra de las Facciones no lleguen a sanar jamás. Ya estén trabajando en apoyar la Guerra de Sangre o atacando a grupos del Harmónium, parecen obstinados en asegurarse de que las facciones permanezcan desestabilizadas y dispersas.

Los Vacíos se encuentran centrados en preservar la facción, pese a los diferentes puntos de vista y demás problemas. Cumpliendo el papel de conservadores de la causa de la Guardia del Destino, han ofrecido apoyo a los otros grupos, viéndose a sí mismos como iluminados en el arte de percibir la entropía.

Finalmente, los Polvorientos parece que no tienen un objetivo unificado salvo extender su visión de su “nueva senda”. Han empezado a llegar a lugares como Sigil, predicando su filosofía de iluminación a través de la autodestrucción. Se dice que algunos de sus miembros más fanáticos van por ahí hiriendo a la peña -tanto física como mentalmente- para extender su palabra de una forma más directa, aunque los informes que hablan de ello no tienen demasiada veracidad. Ciertamente, iría totalmente en contra de la idea de la autodestrucción.


ALIADOS
Separados como están de los centros de la política planar, la Guardia del Destino está teniendo muchas dificultades en mantener el contacto con sus antiguos aliados. Ya que todas las fracciones -salvo la de Pereid- tienen poco tamaño como para alcanzar sus objetivos por sí mismos, todos han mirado hacia el exterior en busca de otros grupos a los que puedan influenciar o que puedan brindarles apoyo.

Una alianza con los Hombres de la Ceniza no parecería algo inusual, pero se vuelve algo más extraña cuando te das cuenta de que se alían únicamente con la Guardia del Destino de la Ceniza. Algunos dicen que lo oscuro del asunto está en la ayuda de los Muertos a los Cenicientos a la hora de volver a morar en la ciudadela Cavitius, y que ahora Spragg y Devland le deben agradecimiento a un no muerto de una u otra clase. Otros dicen que lo oscuro del asunto está en algo que estaba guardado en la ciudadela, y que los Muertos están de algún modo interesados en eso.

Sobre los Salados, los rumores dicen que han establecido un nuevo cuartel general en algún lugar de los Planos Inferiores, un lugar que pueden usar para extender la entropía por todo el Multiverso. Algunos incluso aventuran que están apoyando a algunas de las fracciones de la Liga Revolucionaria, con la esperanza de que los Anarquistas asesten un golpe mortal al Harmónium de una vez por todas.

Parece que los Vacíos tienen pocos aliados fuera de su facción, y que en lugar de eso tratan de encontrar aliados dentro de la propia Guardia del Destino. Se dice, sin embargo, que están aliados con el recientemente formado Culto de Esferus, o incluso que fueron ellos quienes lo fundaron. Este culto adora a una gigantesca esfera de aniquilación que surgió de la ciudadela desmoronándose durante el enfrentamiento interno de la facción, creyendo que la esfera es un Poder en sí misma. Aunque no hay modo alguno de comunicarse con la esfera, y no parece que tenga ningún Legado, los adoradores reciben conjuros por su adoración de todos modos.

Los Xaositectos han llegado a una alianza cercana con los Polvorientos,aunque parece un acuerdo muy informal. La línea que separa el caos de la entropía es muy delgada, y algunos Xaositectos se han pasado a los Polvorientos, y viceversa. Incluso han colaborado en acciones que no parecen tener interés para las creencias de una u otra facción. La naturaleza exacta de esta relación simbiótica no está clara, y algunos esperan que termine cuando muchos Xaositectos se pasen a las filas de Pereid.


ENEMIGOS
El Harmónium no está al tanto de la reciente fractura ideológica de la Guardia del Destino, y los últimos sucesos han llevado a los Cabezones a considerar a todos los miembros de la Guardia del Destino como enemigos, o incluso peor. Por otro lado, los Hundidores culpan colectivamente al Harmónium del estado de su facción. El odio mutuo entre ambas facciones es uno de los más amargos de todos los planos, pese a los intentos de los Hundidores más moderados de no reavivar viejos odios en estos tiempos difíciles.

Sin embargo, la enemistad entre la Guardia del Destino y la Fraternidad del Orden aún ha de ser revivida. Los Polvorientos aún no han centrado su atención en ellos, por considerarlos más inofensivos, y piensan encararse con los Jefes cuando se encarguen de Mechanus. La Fraternidad del Orden no considera a la Guardia del Destino como una amenaza, pues la ve demasiado fragmentada como para suponer un problema para sus estudios.


Por: Yibrael

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Bienvenidos al séptimo de una serie de artículos de trasfondo sobre Planescape: se trata de la traducción del capítulo 3 del entorno de campaña de Planescape para D&D 3.5 realizado por la gente de Planewalker.es (página ya desaparecida). Comenzamos a analizar cada facción en detalle. Hoy, la Guardia del Destino.
 


Ely Cromlich estaba de pie a bordo del barco. Estaba gritando de dolor, su naturaleza demoníaca y viviente traicionada por la herida. Aunque el barco zozobró, se mantuvo fuertemente agarrado pese a su único brazo. Pero la visión del vacío le tentó. Desde que la pura aniquilación lo había tocado, había soñado con su destrucción... con Pentar... y se dio cuenta de que esta era su única oportunidad de ser nada en absoluto. Dando un paso fuera de la nave mientras sus aliados gritaban, supo que el enorme campo de negrura que se alzaba frente a él era mucho más que un simple arma.
Era el principio del fin. 

La Guardia del Destino rinde homenaje a la entropía, creyendo que es la única cosa constante en el Multiverso. Algunos se protegen de la entropía, mientras que otros protegen a la entropía de aquellos que intentan detenerla. Pero están unidos en su creencia en un constante declive, en que el Multiverso alcanzó su máximo esplendor en el momento de su creación, y desde entonces es un camino cuesta abajo. Muchos Poceros son mercenarios y guerreros, dedicándose a oficios centrados diariamente en la destrucción, pero otros se aproximan de forma más sutil mediante la magia, la piedad u otros medios.  

Filosofía: La entropía es la única verdad. Todo se cae a pedazos. 
Apodos: Poceros, Hundidores (Polvorientos, Cenicientos, Salados, Vacíos) 
Cuartel general: Planos cuasielementales negativos 
Principales razas: Humanos, tieflings, Zénitres.  
Principales clases: Guerreros, pícaros, magos.  
Fáctol: Ninguno 
Miembros prominentes: Devland (LN macho semi-elfo Guerrero16 Ceniciento), Nagaul (NB hembra enana Clérigo12 Vacía), Pereid (LN hembra humana Pícara20 Polvorienta), Roth (CN macho tiefling Guerrero15 Salado), Spragg (LB macho humano Experto10/Guerrero 5) 
Alineamiento: Cualquiera  
Símbolo: Un cráneo de animal con cuernos y espinas sobre un campo azul, rodeado por un anillo amarillo. 

FILOSOFÍA 
Un sólo ideal guía a la Guardia del destino: todo se cae a pedazos. La única verdad del Multiverso es que algún día terminará. De hecho, se está terminando cada minuto de cada día, con cada copo de óxido, cada cuerpo envejeciendo y cada poder desvaneciéndose. Está pasando a gran escala. Nada puede pararlo, incluso aunque toda la peña lo intentase a la vez. Por cada dedo que aprietes para que no salga el agua, otra grieta se abrirá por la presión. Mucha peña se enfurece ante la entropía, o intentan detenerla. La Guardia del Destino toma el camino opuesto. ¿Por qué esperar? ¿Por qué no ayudarla? Es esta aceptación de la entropía la que lleva a pensar a la mayoría de la peña que los Hundidores están locos o peor. La verdad es que las razones por las que un tío puede querer acelerar el final pueden ser muy variadas, y no todas ellas maléficas. Algunos piensan que el Multiverso es imperfecto, y ese estado debe ser revertido reiniciándolo. Otros creen que los mortales y los Poderes tienen una tendencia a alargar antinaturalmente el periodo de vida de los planos, y estos Poceros tratan de remediar el daño que esta “preservación” causa. Algunos simplemente quieren ver el final del Multiverso durante su vida, y tomar parte en ese evento final de la historia de los planos. Otros están inspirados por la desesperación y el caos que la entropía lleva a sus vidas, y dejan que se enraíce permanentemente en sus almas. Sean cuales sean sus razones, están unidos en la creencia de que el Multiverso se cae a pedazos, y negar ese final es negar su propósito.
 
La Guardia del Destino, sin embargo, y de acuerdo con su tendencia a romper y dispersar otras cosas, se ha roto y se ha dispersado. Actualmente cuatro sectas mayores se llaman a sí mismas la Guardia del Destino, cada una representando un punto de vista particular acerca de la filosofía de los Poceros. Antes de la Guerra de las Facciones sólo había tres sub-facciones, de acuerdo a la Regla del Tres. Pero cualquier Hundidor te dirá que es fácil que tres trozos lleguen a ser cuatro, y maldita sea la tradición.

La fracción que más ha crecido es la Guardia del Destino de la Ceniza. Un número de Guardias del Destino liderados por Spragg han abrazado la creencia de que las cosas se están acabando demasiado rápido, señalando a la Guerra de las Facciones como un ejemplo para todos aquellos Hundidores que piensen diferente. Quizá estremecidos por la destrucción desencadenada durante la guerra, estos Cenicientos no ven la decadencia rápida con tanto amor como la veían antes. Aunque creen de todo corazón que el Multiverso tiene su propio camino hacia la aniquilación,, han empezado a pensar que no es correcto tratar de acelerar ese final, y que puede causar innecesariamente daño a los planos. Uno de sus miembros más antiguos, Devland, simplemente hizo un gesto hacia la ceniza que rodeaba su ciudadela, y señaló que ya hay suficiente entropía. Además, si la facción desaparecía, ¿quién iba a ayudar a la entropía cuando lo necesitase? Si bien la mayoría de sus esfuerzos en este momento se están poniendo en sanar sus propias heridas y unificar su facción, también buscan frenar a los miembros más radicales de su facción, así como ralentizar la hemorragia planar que creen que la Guerra de las Facciones ha comenzado.

Aunque antaño fueron la fracción más grande, la entropía ha tomado fuerza en el grupo ahora conocido como la Guardia del Destino de la Sal, y su número disminuye debido a sus propias acciones destructivas. Estos tíos creen que la entropía debe acelerarse lo más rápidamente posible. Siguen la visión que tenía su líder perdida, Pentar, que antes los guiaba, y que ahora continúa Roth, el heredero de ese legado. Aunque no se preocupan demasiado de los ciclos naturales de descomposición, asumen un papel activo vendiendo armas e información a ambos bandos de la Guerra de Sangre, con la intención de intensificarla. También creen que cualquier Hundidor que no suscriba su punto de vista es una pálida burla de lo que debería ser un Guardia del Destino. Ahora mismo, sus mayores oponentes son los Cenicientos, la Guardia del Destino de la Ceniza, y han estado muy cerca de eliminar completamente a la fracción de Spragg. Aunque son vistos como peligrosos maníacos por muchos miembros de la organización, pocos pueden poner en duda su dedicación... y su enorme arsenal bélico, buena parte del cual fue “liberado” de la Armería de Sigil.

El punto de vista más moderado es el de la Guardia del Destino del Vacío, que piensa que la entropía está siguiendo su pauta correcta, y que la Guardia del Destino sólo debe considerar intervenir en algunos casos concretos, o no intervenir en absoluto. Liderados por Neraul, son la segunda fracción más grande de la Guardia del Destino, y se han aliado con los Cenicientos con el objetivo común de restaurar la fuerza de la facción. De hecho, sino fuese por sus esfuerzos,la facción hubiese desaparecido hace tiempo. Por supuesto, puede que en una década estén trabajando para detener el crecimiento de la facción... si es que aguantan tanto tiempo.

La Guardia del Destino del Polvo es mucho más ecléctica, sin tomar partido por una u otra visión de la entropía. En lugar de eso, están unificados por el hecho de que la entropía ha enraizado en sus almas. Liderados por Pereid, son la fracción más grande de la Guardia del Destino, y muchos son tan caóticos como los Xaositectos, e incluso algunos están innegablemente locos. Muchos fueron heridos durante la Guerra de las Facciones u otros conflictos, y sus cuerpos aún están marcados y desfigurados por las cicatrices. Una creencia reciente entre los miembros de esta facción es que la entropía debe internalizarse, que sólo aquellos que llevan su marca, de una forma u otra, pueden comprenderla realmente. Están divididos entre quienes creen que la entropía actúa muy rápido, quienes creen que lo hace al ritmo correcto y quienes creen que actúa muy lentamente, pero es su creencia en la entropía interna la que los unifica.


BREVE HISTORIA
Pocos conocen la historia anterior a la Gran Convulsión de la Guardia del Destino. Pereid, la Señora del Destino del Polvo, ha escuchado rumores acerca de que la Guardia del Destino es en realidad anterior al propio Multiverso, y tiene la labor de terminar con él... por su propio bien, añadiría Pereid. Por supuesto, la cruda realidad es que es la más lunática de entre un montón de lunáticos, pero la idea se ha extendido a través de las filas de la facción hasta cierto grado. Creen que la creencia de sus predecesores se ha preservado de algún modo, y continúan creyéndolo, considerándose proveedores de una fuerza natural del Multiverso.

Los registros más minuciosos apuntan a la formación de la facción durante la propia Gran Convulsión. Los documentos de los Jefes cuentan que la Guardia del Destino se formó a partir de media docena de cultos apocalípticos que veían la Gran Convulsión como un signo de que el Multiverso se enfrentaría a su destrucción en poco tiempo. Unidos por su creencia de detener ese final, sobrevivieron para convertirse en una de las quince facciones que controlarían Sigil durante seiscientos años. Volviéndose más organizados tras la Gran Convulsión, tomaron el papel de guardias de la Jaula, patrullando la ciudad contra la “perdición”.

Siglos después, un tío muy carismático conocido como Molluus inició un cambio en la facción. Clamó que era la “perdición”la que necesitaba protección, que la entropía había sido dejada de lado a la luz del nuevo orden de la Dama. Atrajo a un número de pequeñas sectas y a aquellos individuos de larga vida que se sentían alienados por la Gran Convulsión, algunos de ellos profundamente amargados por la desaparición de su facción. Era común que muchos tuviesen como objetivo vengarse de las otras facciones y destruir completamente Sigil. La Guardia del Destino se dividió, y pronto quedó claro para facciones como el Harmónium y la Fraternidad del Orden que los Hundidores no estaban capacitados para llevar a cabo sus tareas como guardianes de Sigil. Ciertamente, las acciones de la secta de Molluus apoyaban este punto de vista, y sus seguidores comenzaron a organizar revueltas y motines contra los que llamaban “los perros falderos de la Dama”. Sorprendentemente, la Dama del Dolor no tomó ninguna represalia contra la peña que se quejaba de ella.

La guerra estalló entre la Guardia del Destino y el Harmónium, con otros grupos apoyando a una u otra facción. Sin embargo, el Harmónium tenía la superioridad numérica de su parte, y forzó a los Hundidores a retirarse a la Armería, donde se refugiaron durante meses. Incluso aquellos que previamente habían protegido la ciudad contra la “perdición” fueron señalados y acusados por el Harmónium, y se vieron forzados a elegir entre unirse al grupo de Molluus o perecer a manos de los Cabezones. Durante meses la Guardia del Destino atacó las instituciones de Sigil, hasta que los otros fáctols votaron en el Parlamento a favor de revocar el estatus de la Guardia del Destino como facción. Aunque Molluus tenía intención de continuar la guerra aún sin tener estatus de facción, él y sus seguidores se desvanecieron repentinamente. Con esta amenaza pendiendo sobre sus cabezas, y mentes más calmadas dirigiendo la facción, la Guardia del Destino fue forzada a firmar un pacto de sangre en el que se comprometían a no instigar nunca más una guerra en Sigil.

Después de aquello, la Guardia del Destino asumió el deber de crear y distribuir armas en Sigil, una tarea acorde con su filosofía. La facción aún se encontraba dividida, y de hecho nunca más han vuelto a estar unificados. Los miembros más antiguos creían que la entropía era algo que debía ser ralentizado, prevenido, puesto que se estaba moviendo muy rápido; mientras que los miembros más jóvenes creían que Molluus estaba acertado, aunque hubiese tomado un camino incorrecto. Decidieron aceptar su papel para acelerar la entropía y la decadencia, aunque de una forma más sutil que Molluus. Finalmente, algunos creían que ambos bandos estaban equivocados, que el Multiverso se estaba desmoronando al ritmo correcto y que era mejor estudiar caso a caso, podando cuando no hubiese suficiente entropía y preservando cuando hubiese demasiada. Se convirtieron en una especie de balanza del equilibrio dentro de la facción, acorde a la Regla del Tres, continuando así hasta hace bien poco tiempo.

La última fáctol de la Guardia del Destino, Pentar, se encontraba en línea con las antiguas ideas de Molluus. Votada por los Señores del Destino para el liderazgo por su fanatismo y su talento para la destrucción, Pentar apoyaba acelerar la entropía mediante cualquier medio posible. Con este objetivo en mente, solamente apoyó a aquellos Hundidores que compartían su punto de vista, reclutó al medio-tanar'ri Ely Cromlich, financió la construcción de los Barcos del Caos (una invención de destrucción masiva creada por los tanar'ri y la Guardia del Destino) y se lanzó a la guerra contra la Gran Marcha de los Modrones. El apoyo a su punto de vista dentro de la facción creció rápidamente hasta hacerse mayoritario. Muchos se veían inspirados por la devoción de Pentar, y aquellos que se opusieron encontraron un final rápido y terrible. Sin embargo, muchos de sus planes quedaron inconclusos cuando fue enlaberintada por la Dama del Dolor al inicio de la Guerra de las Facciones.

La Guardia del Destino culpó al Harmónium y a los Sensibles por la desaparición de Pentar, y la amenaza de que se avivase el conflicto hizo que el Harmónium demandase a la Guardia del destino que abandonase la Armería y entregase todas las armas en su poder. La Guardia del Destino se negó, y acabó estallando una batalla entre los Hundidores y Anarquistas por un lado, y el Harmónium y los Mártires por el otro. La Armería fue destruida, Ely Cromlich -en ese momento al mando de la Guardia del Destino- quedó mutilado cuando las Esferas de Aniquilación que se guardaban en la Armería se liberaron... y la Guerra de las Facciones dejó a los Hundidores con un recuento de bajas mayor que el de ninguna otra facción.

Buena parte de la Guardia del Destino, tras la Guerra de las Facciones, planeó escapar hacia las ciudadelas de la facción en los planos cuasielementales negativos. Los habitantes de Sigil no les guardaban mucho afecto, y carecían de un liderazgo que los cohesionase más allá de los Señores del Destino. Por supuesto, sin los portales de la Armería, tuvieron que regresar a sus ciudadelas por el camino largo... y no todos estaban de acuerdo en cuál de los Señores del Destino debía ser informado primero. Pese a todo, donde hay voluntad, hay un camino, y muchos se encontraron desprendiéndose con gran dolor de sus amadas armas a cambio de un pasaje en un buque de los genios... o muriendo al tratar de hacer el viaje por el camino duro.

Toda la facción esperaba que los Señores del Destino tomasen decisiones sobre el futuro de la Guardia del Destino, y decisiones tomaron -sólo que no las mismas. Roth, Señor del Destino de la Sal, que había estado haciendo tratos con los demonios durante algún tiempo, no estaba interesado en una “nueva dirección” para la facción. Mucha de la vieja guardia de la facción se posicionó con él, incluyendo al ahora mutilado Ely Cromlich. Neraul, Señora del Destino del Vacío, terminó siendo la anfitriona de Spragg y de todos aquellos que le siguieron. Spragg ofreció su dirección -una de contra-entropía- a la Señora del Destino, y fue rechazado después de una larga deliberación. Tras el largo viaje hasta la ciudadela de Pereid, Spragg y sus seguidores discutieron en buena medida el asunto con ella. Pero justo cuando pensaban que habían ganado a la Señora del Destino del Polvo para su causa, otro grupo de Hundidores llegó y discutió en privado con Pereid, después de lo cual Spragg y su grupo fueron expulsados del lugar a punta de espada. No fue hasta que hablaron con Devland, Señor del destino de la Ceniza, que hallaron un aliado.

Esto dividió a la Guardia del Destino en dos grupos: aquellos que estaban con Spragg y aquellos que estaban con Ely Cromlich. El conflicto era inevitable (y estalló rápidamente), con Roth y Ely -y una horda de tanar'ri tripulando su Barco del Caos -demostrando en la puerta de la ciudadela Exhalus su intención de aniquilar a sus hermanos “traidores”. El asalto a la ciudadela desmoronada fue feroz, y los Cenicientos no tuvieron más remedio que huir. Mientras el Barco del Caos desgarraba la ciudadela, el secreto de las cualidades entrópicas de ésta quedó revelado: era el hogar de una esfera de aniquilación más grande que ninguna otra de la que hubiera registros. Por razones desconocidas para todos excepto para él mismo, Ely Cromlich saltó de la nave hacia la esfera. Además, la esfera se agitó y se abalanzó sobre el Barco del Caos, destrozándolo y matando a la mayor parte de los invasores Salados. Con los Cenicientos y los Salados quebrados, parece que la Guardia del Destino ha alcanzado una nueva situación estable... aunque algo intranquila. La Guardia del Destino de la Ceniza se ha retirado a la ciudadela Cavitius desde entonces, donde parece que han encontrado un nuevo hogar pese a los espíritus inquietos de los muertos que allí moran.

Aunque actualmente la Guardia del Destino no tiene un líder claro, Spragg ha destacado durante el conflicto y la responsabilidad que ha descansado sobre sus hombros durante los últimos años. Lejos de lo que una vez fue -el tembloroso asistente personal de Ely Cromlich-, ahora es lo más cercano que la facción tiene a un nuevo fáctol. Aunque no tiene el control de toda la facción -y está lejos de tenerlo-, tiene dos poderosos aliados en Devland y Neraul, y parece que frecuentemente Pereid se posiciona a su lado, aunque ella es voluble, en el mejor de los casos. Sin embargo, Roth continúa firmemente oponiéndose a él, a veces de forma violenta.


OBJETIVOS
La Guardia del Destino ha vuelto, finalmente, a tener influencia en los Planos Exteriores una vez más, y las cuatro fracciones buscan nuevos miembros, alianzas y cosas que necesiten romperse. Han comenzado a debatir sobre lo que queda de sus antiguas alianzas, y varios asaltos de los Salados al Harmónium han cristalizado en odio entre los Cabezones y los Hundidores una vez más, para disgusto de los miembros más moderados de la facción. Está claro que la Guardia del Destino está metiendo ruido en los Planos Exteriores, e incluso en Sigil.

Los Cenicientos han estado muy ocupados asegurando su propia supervivencia, aunque parece que por fin tienen una oportunidad de mirar a los Planos Exteriores y ponderar sus planes a largo plazo. Muchos se preguntan cómo han sido capaces de establecerse en la ciudadela Cavitius -un lugar corrompido con espíritus oscuros y magia necromántica- con relativa facilidad. Sin embargo, lo oscuro del asunto permanece oscuro para todos, salvo para Spragg, Devland y un puñado de Poceros de alto rango.

Los Salados han dedicado sus esfuerzos a asegurarse de que las heridas de la Guerra de las Facciones no lleguen a sanar jamás. Ya estén trabajando en apoyar la Guerra de Sangre o atacando a grupos del Harmónium, parecen obstinados en asegurarse de que las facciones permanezcan desestabilizadas y dispersas.

Los Vacíos se encuentran centrados en preservar la facción, pese a los diferentes puntos de vista y demás problemas. Cumpliendo el papel de conservadores de la causa de la Guardia del Destino, han ofrecido apoyo a los otros grupos, viéndose a sí mismos como iluminados en el arte de percibir la entropía.

Finalmente, los Polvorientos parece que no tienen un objetivo unificado salvo extender su visión de su “nueva senda”. Han empezado a llegar a lugares como Sigil, predicando su filosofía de iluminación a través de la autodestrucción. Se dice que algunos de sus miembros más fanáticos van por ahí hiriendo a la peña -tanto física como mentalmente- para extender su palabra de una forma más directa, aunque los informes que hablan de ello no tienen demasiada veracidad. Ciertamente, iría totalmente en contra de la idea de la autodestrucción.


ALIADOS
Separados como están de los centros de la política planar, la Guardia del Destino está teniendo muchas dificultades en mantener el contacto con sus antiguos aliados. Ya que todas las fracciones -salvo la de Pereid- tienen poco tamaño como para alcanzar sus objetivos por sí mismos, todos han mirado hacia el exterior en busca de otros grupos a los que puedan influenciar o que puedan brindarles apoyo.

Una alianza con los Hombres de la Ceniza no parecería algo inusual, pero se vuelve algo más extraña cuando te das cuenta de que se alían únicamente con la Guardia del Destino de la Ceniza. Algunos dicen que lo oscuro del asunto está en la ayuda de los Muertos a los Cenicientos a la hora de volver a morar en la ciudadela Cavitius, y que ahora Spragg y Devland le deben agradecimiento a un no muerto de una u otra clase. Otros dicen que lo oscuro del asunto está en algo que estaba guardado en la ciudadela, y que los Muertos están de algún modo interesados en eso.

Sobre los Salados, los rumores dicen que han establecido un nuevo cuartel general en algún lugar de los Planos Inferiores, un lugar que pueden usar para extender la entropía por todo el Multiverso. Algunos incluso aventuran que están apoyando a algunas de las fracciones de la Liga Revolucionaria, con la esperanza de que los Anarquistas asesten un golpe mortal al Harmónium de una vez por todas.

Parece que los Vacíos tienen pocos aliados fuera de su facción, y que en lugar de eso tratan de encontrar aliados dentro de la propia Guardia del Destino. Se dice, sin embargo, que están aliados con el recientemente formado Culto de Esferus, o incluso que fueron ellos quienes lo fundaron. Este culto adora a una gigantesca esfera de aniquilación que surgió de la ciudadela desmoronándose durante el enfrentamiento interno de la facción, creyendo que la esfera es un Poder en sí misma. Aunque no hay modo alguno de comunicarse con la esfera, y no parece que tenga ningún Legado, los adoradores reciben conjuros por su adoración de todos modos.

Los Xaositectos han llegado a una alianza cercana con los Polvorientos,aunque parece un acuerdo muy informal. La línea que separa el caos de la entropía es muy delgada, y algunos Xaositectos se han pasado a los Polvorientos, y viceversa. Incluso han colaborado en acciones que no parecen tener interés para las creencias de una u otra facción. La naturaleza exacta de esta relación simbiótica no está clara, y algunos esperan que termine cuando muchos Xaositectos se pasen a las filas de Pereid.


ENEMIGOS
El Harmónium no está al tanto de la reciente fractura ideológica de la Guardia del Destino, y los últimos sucesos han llevado a los Cabezones a considerar a todos los miembros de la Guardia del Destino como enemigos, o incluso peor. Por otro lado, los Hundidores culpan colectivamente al Harmónium del estado de su facción. El odio mutuo entre ambas facciones es uno de los más amargos de todos los planos, pese a los intentos de los Hundidores más moderados de no reavivar viejos odios en estos tiempos difíciles.

Sin embargo, la enemistad entre la Guardia del Destino y la Fraternidad del Orden aún ha de ser revivida. Los Polvorientos aún no han centrado su atención en ellos, por considerarlos más inofensivos, y piensan encararse con los Jefes cuando se encarguen de Mechanus. La Fraternidad del Orden no considera a la Guardia del Destino como una amenaza, pues la ve demasiado fragmentada como para suponer un problema para sus estudios.


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